El Impuesto que Fracasó

Luego de analizar rigurosos estudios en México y el mundo relacionados con la obesidad y los impuestos creamos este sitio para denunciar:

¡NO PAGAREMOS MÁS IMPUESTOS!

¡El impuesto es un fracaso!

La clase trabajadora

Está afectando a las clase trabajadora: el 80.9% del consumo de refrescos se registra entre los trabajadores que ganan entre 1 y 5 salarios mínimos

El problema de obesidad NO se ha reducido

Según el propio Instituto Nacional de Salud Pública la obesidad se combate diseñando políticas públicas propicias para que los alimentos saludables sean una opción de fácil acceso a toda la población.

Por si fuera poco

No hay rendición de cuentas ni transparencia efectiva sobre los 30 mil millones de pesos que hemos pagado como consumidores en sólo un año y siete meses (cifras hasta julio pasado).

NO tenemos por qué pagar

Los consumidores NO tenemos por qué pagar un problema de finanzas públicas a la que el gobierno se enfrenta por SUS propios errores.

¿Sobre qué panorama se impuso un impuesto a las bebidas azucaradas?

Antecedentes

Ante una crisis evidente en los ingresos federales, el gobierno federal presentó en 2013 una propuesta de reforma fiscal que elevó el pago de impuestos a la sociedad.

 

El impuesto que más afectó a la población fue la inclusión de varios artículos nuevos en el Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS).

 

A continuación, el contexto en el que se aprobó esta reforma fiscal:

La obesidad en México

Durante las últimas dos décadas, México ha sufrido lo que se ha denominado una “epidemia” de obesidad, sobrepeso y enfermedades relativas como la diabetes, en una tendencia que ha crecido de forma continua de forma preocupante.

México ha superado a los Estados Unidos como el país con más incidencia en obesidad y sobrepeso entre los 33 países de la OCDE, así como la mayor cifra de prevalencia en nuestro continente, (con sobrepeso en 62% de la población y obesidad en 26%).

Ante el panorama de sobrepeso, obesidad y las enfermedades relativas, se debe señalar que una 20% de los mexicanos no tiene seguridad social y que 77% de la población recibe atención médica en el sector público, por lo que el gasto en salud recae en el Estado.

Los problemas en las finanzas públicas:

Hacia el final de 2013, el gobierno federal y la Secretaría de Hacienda ya contemplaban una baja en la producción petrolera como consecuencia de las política implementada en ese rubro, así como una caída de los precios de la mezcla mexicana que siguen afectando al país dos años después.

Sólo entre 2014 y la proyección para 2016, los ingresos petroleros cayeron 36.5% en términos reales, es decir, una disminución de 280 mil millones de pesos, para llegar a 528 mil millones en 2016.

La entrada de capital vía las empresas públicas, como Pemex o CFE representaba 6.8% del PIB en 2013 y para 2016 se redujo a 5.4%.

La política petrolera ha llevado a una caída de la producción en 100 mil barriles diarios en unos cuantos años. Así, la producción petrolera retrocedió a fines de 2014 a los niveles de 1988.

Un dato que exhibe la razón de esta caída en los ingresos petroleros es que entre 2014 y 2016 el gasto de inversión de Pemex se reduce 22.5% real, al pasar de 378 mil 373.9 millones de pesos en 2014 a 293 mil 68 millones en 2016. 

El error: que el impuesto recaiga sobre los consumidores

De esta forma llegamos a fines de 2013, cuando el gobierno, ante la previsión de una crisis en las finanzas públicas, tomó la decisión de impulsar una reforma fiscal perjudicial para el consumo de la clase trabajadora, subiendo los impuestos con apoyo de sus aliados en el Congreso.

Ante la la caída presupuestal, que eventualmente ha costado casi 300 mil millones de pesos anuales sólo por concepto de ingresos petroleros, el gobierno decidió imponer nuevos impuestos, los cuales han aportado aproximadamente 395 mil millones de pesos cada año.

La fuente de ingresos del Estado que más ha aumentado en el periodo 2013-2016 es la recaudación de impuestos. Mientras que los ingresos públicos totales representaron 25.9% del PIB en 2013, en la propuesta del Paquete Económico 2016, publicado por Hacienda, sólo se prevén ingresos equivalentes a 24.5% de la economía nacional.

El número general es engañoso, pues mientras que los ingresos tributarios crecieron de 9.7% del PIB a 12.6%, el presupuesto de egresos decreció de forma real en el mismo periodo.

Como lo muestra el punto anterior, el gobierno pudo haber obtenido estos recursos de diversas formas, como son una mejor política petrolera, una lucha frontal contra la corrupción o contra los privilegios fiscales.

No obstante, prefirió imponer la reforma hacendaria, que incluyó:

Una nueva Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR)

  1. En donde la tasa máxima del ISR para personas físicas se elevó de 30% a 35% para quien ingrese entre 750 mil pesos a 3 millones de forma anual.
  2. Se eliminó la posibilidad de deducir los consumos en restaurantes.

Una Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS)

  1. Que incluyó un nuevo gravamen 5% adicional a los alimentos básicos con alta densidad calórica.
  2. Un peso más por cada litro a las bebidas saborizadas, así como los concentrados, polvos, jarabes, esencias o extractos de sabores.
  3. Gravamen con un IEPS a los combustibles fósiles, excepto el gas natural y el petróleo crudo.
  4. Gravamen a plaguicidas con tasas del 6% al 9%, dependiendo de la toxicidad de su contenido.

¿Cómo se aprobó esta ley?

Como cada año, fue la Secretaría de Hacienda la dependencia que propuso los cambios en materia fiscal, los cuales fueron votados favorablemente por los legisladores, que en aquel entonces tenían mayoría el PRI y sus aliados del PVEM y Panal, así como con apoyo del PRD, con oposición del PAN y PT.

Posteriormente, el proyecto fue enviado al Senado para su aprobación, el cual fue aprobado el miércoles 30 de octubre de 2013, luego de realizar modificaciones al paquete enviado por los diputados.

Línea de tiempo

linea-tiempo-1

Los senadores Marcela Torres, del  PAN, y Mario Delgado, del PRD, presentaron una iniciativa para la aplicación del IEPS a refrescos y bebidas azucaradas. La iniciativa fue turnada a la Cámara de Diputados por ser de comisión de origen.

linea-tiempo-2

La Comisión de Hacienda de San Lázaro firmó un acuerdo en el que se desechaban las iniciativas que no fueron discutidas. Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Secretaría de Salud no apoyaron la propuesta del IEPS a bebidas azucaradas, por lo que no fue considerada.

linea-tiempo-3

El presidente Enrique Peña Nieto presentó el paquete fiscal para 2014.

linea-tiempo-6


En el pleno de la Cámara de Diputados se aprobó el dictamen en el que se contemplaba la modificación de la Ley del IEPS. Éste fue aprobado y turnado a la Cámara de Senadores.

linea-tiempo-5

La Comisión de Hacienda del Senado discutió la minuta.

linea-tiempo-6

El dictamen fue analizado y aprobado en el pleno de la Cámara de Senadores.

El Fracaso: Pagamos más. Pesamos más.

Tan sólo el IEPS que se impuso a bebidas azucaradas y alimentos básicos con alta densidad calórica ha reunido más de 52 mil millones de pesos en menos de dos años.

Recaudación fiscal de IEPS a bebidas saborizadas y alimentos con alto contenido calórico en 2014 y 2015:

  • IEPS por 1 peso a cada litro de bebidas saborizadas:
  • IEPS a alimentos con alto contenido calórico:

IEPS por 1 peso a cada litro de bebidas saborizadas:

Enero de 2014 a julio de 2015: 29.9 mil millones de pesos recaudados

IEPS a alimentos con alto contenido calórico:

Enero de 2014 a julio de 2015:22 mil 800 millones de pesos recaudados

Más de 52 mil millones de pesos recaudados en un año y siete meses

Fuente: SAT.

Sin embargo

El Centro de Análisis Multidisciplinarios de la UNAM se dio a la tarea de analizar lo anterior y publicó el estudio “México: explotación al tope y efecto social de la deuda” que revela lo siguiente:

La mayoría de los mexicanos complementa sus alimentos con otros de menor calidad pero con un alto contenido calórico, por eso es que 3 meses después de haber implementado el impuesto, la venta de refrescos incrementó en 9.8% sus ventas en centros de abarrotes.

El mayor número de consumidores de refrescos se encuentra entre los que tienen menores ingresos. Por lo tanto, las familias cuyos ingresos se encuentran entre 1 y 3 salarios mínimos consumen el 57.5% de bebidas y productos altos en calorías para poder soportar el incremento en las jornadas de trabajo. Las familias cuyos ingresos se encuentran entre 4 y 5 salarios mínimos su consumo es de 23.4%.

En suma, el 80.9% del consumo de refrescos se registra entre los trabajadores que ganan entre 1 y 5 salarios mínimos. Solamente el 16.5% se encuentra en los 6 y 8 salarios mínimos, los niveles de mayor ingreso no consumen este tipo de productos y consumen otros productos de mayor calidad y sin azúcares.

Aunado a ello, los trabajadores de oficina y de servicios incrementaron en 5% el consumo de productos con azúcar, debido a las largas jornadas y bajos ingresos.

La agencia EuroMonitor afirmó que México se mantuvo como el 4to. país con el mayor consumo de refrescos en 2015, e incluso registró un crecimiento marginal en el consumo (0.49%), pese al nuevo impuesto.

 

No se consiguió la promesa que hizo el gobierno federal de disminuir la incidencia de sobrepeso en el país, debido a que no hay una demostración en el mundo de que este tipo de impuestos tengan una incidencia directa en la obesidad, y no obstante, los recursos recaudados NO fueron utilizados en ningún plan integral de combate al sobrepeso.

El estudio “Diseño e implicaciones de los impuestos especiales en alimentos de alta densidad calórica y bebidas saborizadas con azúcares añadidos” realizado por el Instituto Belisario Domínguez, que forma parte del mismo Senado de la República dice que para que las cifras de aumento de sobrepeso y obesidad en México sean efectivas requieren de una serie de medidas extraeconómicas que pasa por campañas de concientización, seguimiento y políticas públicas pensadas en el contexto sociocultural del país.

Ningún estudio en México y el mundo concluye que la medida para bajar la obesidad es incrementándole impuestos al consumidor.

País de origen Norte y Sudamérica
Año 2015
¿Quién lo hizo? Euromonitor Internacional
¿Qué concluyó? La aplicación de impuestos a las bebidas azucaradas en México mostró un débil descenso en el consumo. Sin embargo, lo que más ha contribuido a esta baja se debe al interés a la tendencia de salud y bienestar, donde los segmentos de ingresos medios y altos son los que más se orientan a estos factores. En los sectores de bajos ingresos sólo se ha disminuido tímidamente el consumo o cambiado por marcas que compiten por un menor precio.
Fuente Documento drive
País de origen México
Año 2015
¿Quién lo hizo? Nielsen México
¿Qué concluyó? A pesar del gravamen, la baja en el consumo de refrescos azucarados no es algo significativo, más bien se va observando una recuperación en la adquisición de estos productos, es decir, el impuesto sólo genera que las personas bajen sus consumos en otros ítems para seguir comprando refrescos.
Fuente nielsen.com
País de origen Australia
Año 2011
¿Quién lo hizo? Alan W. Barclay (Australian Diabetes Council) & Jennie Brand-Miller (School of Molecular Bioscience and Boden Institute of Obesity, Nutrition and Exercise,
University of Sydney, NSW 2006, Australia)
¿Qué concluyó? En Australia se observó que: si bien la aplicación de un impuesto a las bebidas azucaradas bajó el consumo, la obesidad mantuvo su crecimiento. Las personas han modificado su ingesta dietética pero no en función de bajar de peso, más bien cambian un producto por otro, es por esto que es común que las personas coman alimentos altos en grasa pero con un refresco dietético.
Fuente mdpi.com
País de origen México
Año 2015
¿Quién lo hizo? ITAM
¿Qué concluyó? A pesar de que el precio por calorías se incrementó cerca del 4%, la cantidad de calorías consumidas se redujo 1% solamente. Las disminuciones en los litros de bebidas azucaradas puede no cambiar el consumo total de calorías si los consumidores migran a otros alimentos o bebidas.
Fuente cie.itam.mx
País de origen USA
Año 2015
¿Quién lo hizo? Jeffrey Grogger (National Bureau of Economic Research)
¿Qué concluyó? El impuesto reduce el consumo de refrescos pero nada indica si esto ha reducido la obesidad en el país, ni tampoco sabemos si las personas que ingieren menos refrescos azucarados aumentaron su consumo de helados y de jugos naturales con la misma o incluso más azúcar pero de manera natural.
Fuente nber.org
País de origen México
Año 2015
¿Quién lo hizo? Instituto Belisario Domínguez, Senado de la República (México, 2015)
¿Qué concluyó? La decisión de gravar algunos productos de alta densidad calórica en México resulta insuficiente para generar efectos significativos en la prevalencia de las enfermedades de sobrepeso y obesidad. Es importante destacar que las políticas de salud pública de control, seguimiento y prevención médica siguen siendo las medidas centrales para mejorar las condiciones de salud de la población.
Fuente senado.gob.mx

¡El impuesto a las bebidas azucaradas es un fracaso!

Manda un tuit a tu senador

Está afectando a las clase trabajadora: el 80.9% del consumo de refrescos se registra entre los trabajadores que ganan entre 1 y 5 salarios mínimos.

El problema de obesidad NO se ha reducido: Según el propio Instituto Nacional de Salud Pública la obesidad se combate diseñando políticas públicas
propicias para que los alimentos saludables sean una opción de fácil acceso a toda la población.