El impuesto (IEPS) a alimentos y bebidas recayó en los más pobres y tuvo poca efectividad: Colmex

29 enero, 2016 - 4 minutos de lectura

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Este miércoles, el Centro de Estudios Económicos del Colegio de México (CEE-Colmex) presentó ante medios de comunicación su estudio sobre los efectos que el impuesto a alimentos y bebidas con alto contenido calórico ha tenido sobre el bienestar de los mexicanos.

El estudio del Colmex plantea que existe un efecto diferenciado de los impuestos entre los diversos grupos socioeconómicos del país, por lo que recayó entre los de menores ingresos.


El estudio del CEE-Colmex, que retoma datos del INEGI, muestra que al momento ha tenido poca efectividad el impuesto utilizado para modificar los patrones de consumo en artículos que podrían afectar la salud, en este caso alimentos y bebidas de alto contenido calórico.


Entre 2012 y 2014, el consumo promedio por persona de refrescos en los hogares, se redujo sólo 5.37 mililitros diarios, mientras que el volumen anual de venta de refrescos disminuyó 1.9% en 2014 frente a 2013

“Analizar el efecto de los impuestos solo en términos de la reducción del consumo deja fuera otros elementos, de igual o mayor importancia, como el costo para los consumidores que representa la disminución de su ingreso real y el efecto diferenciado por estrato de ingreso socioeconómico”, afirmó José Antonio Romero, director del CEE-Colmex.

En cambio, el efecto más evidente de estos gravámenes es la afectación que tiene sobre la capacidad de los consumidores para adquirir alimentos y bebidas, sobre todo entre los sectores de menores ingresos. Por ello, “el efecto diferenciado de los impuestos por estrato de ingreso señala que el mayor costo de la política de impuestos especiales recayó en los grupos de menores ingresos”, refirió.

El estudio precisa que en el 2014 los consumidores compraron 3% menos de alimentos y bebidas que en el 2013 (a consecuencia de los cambios de precio de estos bienes) y que hasta 66% de la pérdida de su compra de alimentos y bebidas.


“Las poblaciones con ingresos más bajos no han variado significativamente su consumo desde la entrada en vigor del impuesto, pero sí ha implicado una pérdida en su poder adquisitivo de productos de la canasta básica”, subrayó el académico.


Romero agregó que los impuestos especiales (IEPS) “afectan negativamente el nivel de ingreso real, y por tanto de alimentos y bebidas que pueden adquirir los consumidores (…) representan una pérdida de bienestar”. También explicó que “no existe un patrón general de la caída en el consumo de refrescos; esto depende de la región, composición del hogar, tamaño de localidad y estrato socioeconómico”.

El investigador del Colmex, Enrique Minar, destacó que el acceso a alimentos y bebidas entre la población más pobre es muy limitado y planteó que para obtener resultados más efectivos contra el consumo de calorías, se requiere una política integral.

Señaló que para atacar el problema de la obesidad, se necesitan otro tipo de acciones, ya que el consumo de calorías en el país va en aumento. Por eso afirmó que el IEPS de un peso por litro, resultó ser un gravamen negativo en cuanto al gasto de los hogares.


En algunas comunidades las bebidas embotelladas son la única opción al carecer de acceso a agua potable de calidad.


Los autores del estudio, los profesores José A. Romero, Enrique Minor, Eneas Caldiño, y Carlos Romero, destacaron que dicho efecto se agudiza en las familias con percepciones de un salario mínimo, pues destinaron hasta 54% de su gasto a la compra de alimentos y bebidas.